¿Puede un equipo ganar 151 partidos consecutivos sin que ganar sea lo más importante?

“Los Espartanos”, un equipo de futbol americano de “De la Salle High School” —Concord, California, EE. UU.—, posee un impresionante récord de victorias consecutivas: 151 partidos ganados, uno tras otro, entre 1992 y 2003. Pero más importante que las doce temporadas consecutivas sin perder, es el legado que dejó su entrenador Bob Ladouceur. Al momento de analizar dicho logro encontramos la gran labor formativa que este líder consciente dio a cada uno de sus equipos.

Esta historia, plasmada en la película “Un equipo legendario (When the game stands tall)”, ofrece un valioso ejemplo de compañerismo, entrega, generosidad, equipo y liderazgo consciente. El objetivo principal no era ganar, sino facilitar el paso de los jugadores de adolescentes a adultos y prepararlos para la vida. Por este motivo, Bob Ladouceur no solo se encargó de preparar a los jóvenes para una victoria deportiva, sino que a través del deporte les enseñaba a enfrentar y trascender los desafíos de la vida.

¿Cómo pudo llevar a su equipo a la racha de victorias más larga de la historia del fútbol americano? Él siempre les decía: “No se trata de ser perfectos… sino de dar el esfuerzo perfecto”. De esta manera no los conducía a un perfeccionismo imposible de alcanzar, sino a una entrega al máximo de sus posibilidades y capacidades. También les decía: “No dejen que un juego defina quiénes son… dejen que el modo cómo viven la vida lo haga”. La invitación siempre fue a superarse, a comprender qué es lo realmente valioso en la vida, y que ésta siempre ofrece retos cada vez mayores a quienes la asumen con compromiso.

Su metodología era la de ponerse metas concretas, exigentes —pero al mismo tiempo alcanzables—, para ir superándose y vencer las propias limitaciones. Alentaba la ayuda mutua, el honor, el amor, la fe, la entrega, el compañerismo, el compromiso, el sacrificio por los demás y el compartir. Así poco a poco fue construyendo una suerte de comunidad de amigos que en el terreno de juego —y luego en la vida— daban todo los unos por los otros.

Un instrumento importante que Bob siempre resaltó para sus logros fue: la Fe. Él decía: “Tú llevas tu fe allí donde vayas, y no es algo que te puedas quitar como una camiseta; es parte de ti”. Además, Bob era profesor de religión en el colegio De La Salle y decía: “La gente se sorprende de que enseñe religión y también los entrene en el fútbol. ¡Como si no pudiesen ir juntos!”.

Una parte importante del éxito del equipo se basaba en las reuniones que mantenían durante los entrenamientos y concentraciones previas a los partidos. En ellas Bob Ladouceur invitaba a los jugadores a compartir sus sentimientos con el equipo, y parte de la tradición era hacerlo público. Entonces cada jugador escribía en un papel lo que iba a hacer —hacer tantas anotaciones, proteger a tal compañero para que pueda anotar, etcétera—, y leían estas tarjetas durante las reuniones, convirtiéndolo en una especie de pacto que les obliga a esforzarse en cada partido.

Así buscaba fomentar la confianza interna y que se empoderasen para ayudarse mutuamente. Que se reconocieran como seres que han elegido estar en el mismo sendero y tienen un propósito común. Esto generaba un vínculo entre los jugadores, y les hacía dar siempre el máximo cuando estaban en el campo de juego, porque no jugaban por ellos, sino por los que estaban al lado.

Muestra de ello es que “Los Espartanos” salían al campo de juego por parejas y tomados de la mano, en lugar de intimidar al rival con una muestra de fuerza. Estaban comprometidos los unos con los otros, ese era el mensaje que transmitían.

Bob siempre decía: “Las lecciones más duraderas son aquellas en las que algo desafiante nos confronta”. Él jamás les exigía a sus jugadores ganar, solo les pedía que den su “esfuerzo perfecto”. Ese fue el mantra del equipo, lo formase quien lo formase, durante aquellos doce años en los que “Los Espartanos” de Bob Ladouceur hicieron historia.

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Por Silvio Santone.

Libro «El Factor Conciencia». Capítulo 10: El factor conciencia aplicado al liderazgo y la formación de equipos.

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