¿Cuál es la clave para crear un producto, o un servicio, extraordinario?

Cuando aportas al mundo valor que trasciende tu individualidad, puedes generar prosperidad para ti, para tu entorno y para la humanidad. La clave no es “qué haces” y “cómo lo haces”, sino qué te moviliza a hacerlo, el “por qué, o para qué, lo haces”. Aquello que haces desde el alma, con energía y sin esfuerzo. Aquello que el mercado reconoce y está dispuesto a retribuirte. Una vez respondido el “por qué o para qué”, podrás ver el “cómo” y el “qué”. Este es un concepto interesante, que Simon Sinek, escritor y motivador inglés, representa en lo que él llamó “El círculo de oro” y así lo explica en una charla TED[1]:

 “Todo comienza por el POR QUÉ. Este círculo señala cómo algunas empresas y líderes son capaces de inspirar, mientras otros no lo logran.

 

  1. Toda persona y empresa sabe QUÉ es lo que hace.
  2. Pero solo algunas saben CÓMO lo hacen.
  3. Lo más grave es que muy pocas personas y empresas saben el POR QUÉ hacen lo que hacen, es decir, cuál es su causa, su propósito, su creencia.

 

Este último punto es la razón del fracaso de muchas empresas, que no saben inspirar a sus clientes la necesidad de por qué lo deben tener. Si a ellos mismos no les queda claro, es imposible convencer y vender una idea. Por este motivo, creo que la gente no compra lo que uno hace, compra el por qué lo hace.

Apple es uno de los mejores ejemplos de que no todo en la vida empresarial es ganar dinero. Veamos cómo se lee su círculo de oro:

Nosotros creemos en retar el statu quo en todo lo que hacemos. Creemos en pensar diferente (POR QUÉ). La forma en la que retamos el statu quo es haciendo productos amigables con el usuario y con un diseño hermoso (CÓMO). Fabricamos computadoras, reproductores de música, celulares, software, y tenemos tiendas de comercio electrónico (QUÉ). El POR QUÉ de Apple, retar el statu quo, está presente en todos sus productos y le permite innovar en diversas industrias. Encontrar un POR QUÉ no es fácil, y no perderlo de vista en lo que hacemos es aún más difícil. Nadie te puede decir cuál es tu POR QUÉ. Es algo que cada persona, compañía y organización debe encontrar por sí misma, pues es su razón de ser. Ya que encontrar el POR QUÉ es una experiencia diferente para cada persona u organización. La meta no es hacer negocios con todos aquellos que necesiten lo que tú tienes, es hacer negocios con la gente que cree en lo que tú crees”.

Además, las empresas que entienden muy bien su “por qué o para qué”, aplican el marketing de experiencias. Saben que tienen un producto o servicio excepcional y a eso les agregan valor. Les suman todos los detalles necesarios para que la experiencia sea —antes, durante y después de la compra— espectacular, memorable. Y los clientes lo valoran, porque deciden sus compras a partir de la emoción. Y luego, gracias a esa experiencia, recomiendan el producto. La experiencia pasa a un primer plano y estas empresas entienden que no están en el negocio de una determinada industria, sino en el negocio de mejorar la vida de las personas. Ese es su foco, y tienen muy claro el “por qué o para qué”. Como dice mi amigo Raimon Samsó: “En el nuevo marketing experiencial, el producto pasa a un segundo plano, y la experiencia se convierte en el centro de todo”.

[1] http://www.ted.com/talks/simon_sinek_how_great_leaders_inspire_action

 

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma, Silvio Santone.

 

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