La simplicidad: El arte de simplificar lo complejo.

«La simplicidad es la máxima sofisticación», Leonardo Da Vinci.

«La simplicidad es la clave de la brillantez», Bruce Lee.

«Si no lo puedes explicar con simplicidad, es que no lo has entendido», Albert Einstein.»

«Menos es más», anónimo.

 

Valor de vida número 1: Hazlo simple.

Así lo expresó el maestro hindú Paramahansa Yogananda: “Sé tan simple como puedas ser, te sorprenderá ver lo simple y feliz que pueda ser tu vida”.

Todo lo que hacemos en nuestra vida debe ser simple, porque provenimos de un Universo donde hay orden y está en sincronía constante con la simplicidad. El ego adora la complejidad. Es el mayor mal —o aprendizaje— que debemos superar. Los miedos reflejados en creencias arraigadas, apegos, posesiones e inseguridades, hacen todo más complejo y generan los llamados “problemas”.

La simplicidad como filosofía de vida nos brinda una vida más fácil, equilibrada y natural. Podemos encontrar la simplicidad en la naturaleza, en los animales y también en aquellos agentes de cambios que supieron entenderla —Nelson Mandela, Mahatma Gandhi, Steve Jobs, entre otros—. La simplicidad puede aplicarse en la resolución de problemas, en el trabajo, en las relaciones, en un emprendimiento, en la creación de un producto o servicio, en las finanzas personales, en la salud, en todo. Así lo expresaba Albert Einstein: «Todos se preocupan de los detalles. Yo quiero aprender a pensar como Dios».

Como toda idea diferente, inicialmente la simplicidad es rechazada porque el ego no acepta que algunas propuestas sean tan fáciles. Pero lo bueno es que: quién aplica la simplicidad no vuelve a considerar la complejidad en su vida. Todos terminan adorando la simplicidad. Quien la elige se torna más valioso porque mejora sus habilidades, y se adapta rápido a los cambios de un mundo tan dinámico.

La simplicidad requiere un mayor esfuerzo inicial, pero los resultados te compensarán gratamente. Una vez que se forma el hábito, ya no es esfuerzo.

 

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma ??✨

Silvio Santone

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¿Cómo nace el ego?

El rol que asumimos en cada situación de la vida —padre, esposo, hijo, ciudadano, empleado, amigo— nos pone una especie de barrera que interfiere, y condiciona el análisis que hacemos de la vida. Entonces, para entender los mensajes que se nos presentan a diario, hay que salirse del rol y trascenderlo. Sino el apego al rol nos puede jugar una mala pasada, y así no podremos interpretar el verdadero significado de lo que nos ocurre. En general, tendemos a ver la foto de lo inmediatamente sucedido, y dejamos de ver, o analizar, la película completa. Todo análisis realizado, de esta manera, es incompleto.

Respecto al apego, algo importante a considerar es que el apego no desaparece, sino que se transforma. A medida que la conciencia crece, nos desapegamos de todo lo que corresponde al mundo ilusorio —roles, personajes, relaciones, bienes materiales, logros, etcétera—, y nos apegamos a energías más elevadas, a lo divino. Transformamos un apego falso en uno verdadero que trasciende este mundo ilusorio.

Pero para dicha transformación, el ego juega un papel protagónico. El ego es muy complejo. Cuando escuchamos nuevas ideas, inmediatamente las quiere comparar con lo ya conocido —lo que reside en nuestro inconsciente—. Esto no nos permite asimilar, en forma completa, una nueva idea.

Ahora,  ¿Por qué el ego es malo? ¿Cómo nace el ego? El ego es desconexión. Tiene su origen a partir de la primera sensación de miedo que provoca la desconexión con la gran conciencia superior, Dios. Tal sensación genera en el Ser su primer pensamiento en solitario: Yo. Ese Yo, fruto de una profunda sensación de soledad, es un pensamiento de separación porque ha olvidado su origen divino —esta es la principal condición para iniciar este juego llamado vida—, y se encuentra perdido en un mundo nuevo.

Entonces, pasamos del gran bienestar de un plano elevado a un plano físico muy denso. El cambio es realmente duro para el Ser. Si bien los primeros nueves meses trascurren en un ámbito sumamente placentero como es el seno de una madre, este también implica un gran cambio. Luego, todo lo que sigue lo es aún más porque se empiezan a sumar las creencias y los miedos heredados del clan familiar, y también todo lo colectivo, según época, región, país. Por eso, es tan importante trabajar en uno mismo para trascender el ego, volver a la esencia, y crecer.

 

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma ??✨

Silvio Santone

¿Por qué SER –> HACER –> TENER?

El Yo Soy requiere de tres etapas claramente diferenciadas para avanzar en su propósito.

 

 

SER –> HACER –> TENER. Trabajar en tu Ser para transformar tus creencias, pensamientos, valores, principios, y expandir tu conciencia –> Servir desde el corazón, actuar con inspiración y perseverancia respetando tu Ser consciente –> Fluir y disfrutar lo que llegue a tu vida, porque serán el resultado de tu Hacer consciente —un resultado genuino y real—.

Tu principal responsabilidad es trabajar en tu Ser, para luego ser un Ser en acción. Trabajar en el Ser asegura la base que sustenta todo logro futuro. Es inalterable. Nunca cede ante las distintas opciones que atenten contra ella. Solo crece a medida que la conciencia se expande.

Al tomar conciencia, damos un salto cuántico, que se ve reflejado en nuestra nueva realidad —empezamos a vivir de otra manera—. Pero, en realidad, todo está allí dentro nuestro. Todo lo que seremos en esta vida ya lo tenemos disponible. Lo que ocurre es que la realidad visible es lo que nuestra conciencia actual nos permite ver. Al expandir la conciencia, esa realidad cambia.

El trabajo interno —en el Ser— siempre antecede a la acción externa —el Hacer—. El primero es indispensable para avanzar en la vida. El segundo se torna menos relevante a medida que la conciencia crece porque la manifestación —el Tener— fluye más armoniosamente. A mayor conciencia, menor es el esfuerzo, y mayor es el sincrodestino y la fluidez de la manifestación.

Este trabajo interno es un proceso de transformación. Y como en todo proceso de transformación, las transiciones siempre son duras, pero luego viene el bienestar. Durante dichas transiciones trabaja en tu Ser, lo que se reflejará en tu Hacer. Al final, como resultado, vendrá el bienestar, el Tener. Puedes verlo como un círculo virtuoso que se retroalimenta:

 

Visto en perspectiva, el crecimiento personal consciente es un espiral evolutivo ascendente:

 

A su vez, el espiral evolutivo ascendente no es único, sino que se realiza en numerosos ciclos que se retroalimentan mientras transcurre la vida. Es decir, cada ciclo evolutivo representa una nueva versión de ti:

Hasta aquí lo realizamos a nivel individual, pero es más complejo porque interactuamos con los ciclos evolutivos de los demás seres que forman parte de nuestro entorno. Sin entrar en el campo de la física cuántica —acerca de la línea de tiempo, y los distintos planos multidimensionales que coexisten en este mismo instante—, dichos ciclos se pueden expandir en múltiples dimensiones.

Continuando, es inevitable que el Tener será fruto de todo el trabajo previo que realizarás, inicialmente, en tu Ser y, luego, en tu Hacer con todos los seres y situaciones que te rodean. El Tener vendrá solo, por añadidura. Puede que tengas sueños por cumplir, basado en buenas intenciones hacia ti y los demás, pero si trabajas a conciencia en tu Ser y lo reflejas en el Hacer —aplicando el factor conciencia—, entonces el Tener que hayas soñado, en comparación, será muy pequeño con todo lo que el Universo te dará. Realmente te sorprenderá todo lo que vendrá a ti y ni siquiera imaginabas. ¿Por qué?: Porque lo que soñamos es tan solo una parte de todo lo bueno que finalmente nos llega. Así lo expresó Henry David Thoreau, quién fuera un gran escritor, poeta y filósofo estadounidense: “Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños, y se esfuerza por vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en algún momento”.

 

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma ??

Silvio Santone

 

¿Cuál es la clave para crear un producto, o un servicio, extraordinario?

Cuando aportas al mundo valor que trasciende tu individualidad, puedes generar prosperidad para ti, para tu entorno y para la humanidad. La clave no es “qué haces” y “cómo lo haces”, sino qué te moviliza a hacerlo, el “por qué, o para qué, lo haces”. Aquello que haces desde el alma, con energía y sin esfuerzo. Aquello que el mercado reconoce y está dispuesto a retribuirte. Una vez respondido el “por qué o para qué”, podrás ver el “cómo” y el “qué”. Este es un concepto interesante, que Simon Sinek, escritor y motivador inglés, representa en lo que él llamó “El círculo de oro” y así lo explica en una charla TED[1]:

 “Todo comienza por el POR QUÉ. Este círculo señala cómo algunas empresas y líderes son capaces de inspirar, mientras otros no lo logran.

 

  1. Toda persona y empresa sabe QUÉ es lo que hace.
  2. Pero solo algunas saben CÓMO lo hacen.
  3. Lo más grave es que muy pocas personas y empresas saben el POR QUÉ hacen lo que hacen, es decir, cuál es su causa, su propósito, su creencia.

 

Este último punto es la razón del fracaso de muchas empresas, que no saben inspirar a sus clientes la necesidad de por qué lo deben tener. Si a ellos mismos no les queda claro, es imposible convencer y vender una idea. Por este motivo, creo que la gente no compra lo que uno hace, compra el por qué lo hace.

Apple es uno de los mejores ejemplos de que no todo en la vida empresarial es ganar dinero. Veamos cómo se lee su círculo de oro:

Nosotros creemos en retar el statu quo en todo lo que hacemos. Creemos en pensar diferente (POR QUÉ). La forma en la que retamos el statu quo es haciendo productos amigables con el usuario y con un diseño hermoso (CÓMO). Fabricamos computadoras, reproductores de música, celulares, software, y tenemos tiendas de comercio electrónico (QUÉ). El POR QUÉ de Apple, retar el statu quo, está presente en todos sus productos y le permite innovar en diversas industrias. Encontrar un POR QUÉ no es fácil, y no perderlo de vista en lo que hacemos es aún más difícil. Nadie te puede decir cuál es tu POR QUÉ. Es algo que cada persona, compañía y organización debe encontrar por sí misma, pues es su razón de ser. Ya que encontrar el POR QUÉ es una experiencia diferente para cada persona u organización. La meta no es hacer negocios con todos aquellos que necesiten lo que tú tienes, es hacer negocios con la gente que cree en lo que tú crees”.

Además, las empresas que entienden muy bien su “por qué o para qué”, aplican el marketing de experiencias. Saben que tienen un producto o servicio excepcional y a eso les agregan valor. Les suman todos los detalles necesarios para que la experiencia sea —antes, durante y después de la compra— espectacular, memorable. Y los clientes lo valoran, porque deciden sus compras a partir de la emoción. Y luego, gracias a esa experiencia, recomiendan el producto. La experiencia pasa a un primer plano y estas empresas entienden que no están en el negocio de una determinada industria, sino en el negocio de mejorar la vida de las personas. Ese es su foco, y tienen muy claro el “por qué o para qué”. Como dice mi amigo Raimon Samsó: “En el nuevo marketing experiencial, el producto pasa a un segundo plano, y la experiencia se convierte en el centro de todo”.

[1] http://www.ted.com/talks/simon_sinek_how_great_leaders_inspire_action

 

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma, Silvio Santone.

 

¿Cómo aprenden nuestros hijos?

Empecemos este post con un hermoso aprendizaje que nos brinda Santa Teresa de Calcuta en su poema “Enseñarás a volar”: “Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo, en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”.

Los niños aprenden por imitación y desde muy temprana edad. Si vives con conciencia, tus hijos lo aprenderán para sí y, a su vez, le sumarán su aporte para mejorarla. Les contaré un ejemplo personal. Con mi hijo Martiniano nos encanta ir al cine. En algunas ocasiones almorzamos en el patio de comidas del centro comercial. Encontrar allí una mesa limpia no siempre es fácil —por alguna razón las personas suelen dejar sus bandejas con restos de comida en la mesa, teniendo a pocos metros un cesto de basura—.

Al terminar nuestro almuerzo le sugiero que juntemos los residuos en la bandeja y los arrojemos al cesto de basura más próximo. Al principio, él mira otras mesas y me responde: “pero papá, nos dejaron la mesa sucia y además en las otras mesas las personas también dejan sus bandejas, ¿Por qué no hacemos lo mismo?”. Y le respondo: “No podemos usar algo y dejarlo peor a como lo hemos recibido. Siempre mejor. Debemos aportar nuestro valor. Mira, ¿Ves aquella persona que se encarga de limpiar todas las mesas? La vamos a ayudar para que su día no sea tan agotador. Primero juntamos nuestros residuos y después con estas servilletas limpiamos la mesa. También verás cómo al levantarnos, rápidamente una familia vendrá a sentarse en esta mesa, y se alegrarán de haber recibido una mesa tan limpia entre tantas otras que no lo están».

Al levantarnos caminamos unos pasos y observábamos lo que sucede a continuación. Sus ojos curiosos podían confirmar dos situaciones. Primero, la persona encargada de limpieza pasa y mira la mesa sin tomar acción. Segundo, la mesa era la primera en ser elegida por otra familia que se sorprendía muy alegremente por encontrar una mesa limpia para disfrutar de su almuerzo. Y aquí viene la parte que más disfruto como padre —el tener—: Él me devuelve una mirada y una sonrisa que llenan el alma, afirmando que entendió el mensaje. Luego toma mi mano y seguimos nuestro camino. De formas tan simples como estas nuestros hijos aprenden innumerables y valiosas lecciones para la vida. Pequeñas acciones conscientes nos definen.

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Silvio Santone

 

Extracto de «El Factor Conciencia» – Capítulo 5: El factor conciencia aplicado a la familia. Sección Hijos.

Dedicado a mi hijo Martiniano Santone en su cumpleaños número 10.

 

Dos factores claves para superar las crisis personales

Las crisis son una condición necesaria para avanzar en la vida. Esos momentos oscuros son necesarios para que la luz pueda proyectarse y brillar. Según el “Principio Universal de Polaridad: todo tiene dos polos”. En este caso, oscuridad y luz son polaridades de una misma causa que es: Crecer. A medida que nuestro crecimiento se fortalece y nuestra conciencia se expande, dejamos de ser el péndulo que va de un extremo al otro: tendemos al equilibrio. Entonces, nos tornamos seres íntegros —hay coherencia con la esencia del Ser y su propósito—. Nos encaminamos hacia la trascendencia y la autorrealización.

Los logros vienen del desequilibrio. De la unión de aquello en que pones el foco, más un poco de desequilibrio. Desequilibrio es igual a crisis, y esta es lo mismo que el fin de algo viejo, e inicio de algo nuevo. Allí la mente y el Ser se expanden, aparecen más opciones y oportunidades. Luego se le debe sumar acción porque en este plano se viene a hacer para Ser. Acción consciente.

Ahora, ¿Qué se requiere para tomar acción?: Valentía y nuevo aprendizaje.

¿Por qué valentía? Porque por cada paso que das, el Universo lo refuerza dando muchos más a tu favor. Es tu principal aliado. Ahora, si no das el primer paso, nada sucede. Para ello se requiere determinación y valentía

¿Por qué nuevo aprendizaje? Porque los problemas no se pueden resolver al mismo nivel de conocimiento y de conciencia con el que fueron creados. Debemos generar espacio eliminando lo no esencial —lo que ya no sirve—.

Ahora, sólo será válido el contenido que abarque un aprendizaje integral. Aquel que considere a cada uno de los estados que forman nuestro Ser: espíritu, emociones, mente y cuerpo. Si no lo haces en forma integral, el aprendizaje es incompleto. Es lo único que te llevará a tener nuevos hábitos, un nuevo contexto y una nueva comprensión de la realidad.

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma, Silvio Santone ??✨?️

¿Alcanza con olvidar el pasado y volver a empezar?

Algunas frases mediáticas mencionan: «olvida el pasado y vuelve a empezar» o “hay que mirar hacia delante porque el pasado no se puede cambiar”. Grave error. Las viejas creencias y el ego sostienen que el pasado es inalterable —una característica del ego es que esta en el pasado y en el futuro; no está en el presente—.

El pasado no solo sirve para nuestro aprendizaje, sino que también se lo puede sanar en todo momento, y así generar nuevas realidades en el presente, que sin dudas impactarán en un nuevo futuro. Por cierto, no podrás avanzar en el camino de la conciencia sin una correcta comprensión, y una toma de conciencia de lo ocurrido en el pasado. Para ello es necesario que:

1. Amplíes tu visión del pasado entendiendo que tu visión actual es limitada. Debes crear un nuevo espacio e ingresar nuevo contenido, porque el pasado es un gran maestro que merece ser observado.

2. No juzgues tu pasado. Tampoco sientas culpa. Hoy eres el resultado de las experiencias vividas —de igual modo tu actual estado conciencial—. Acéptalo con amor y suéltalo con gratitud. Disuelve la culpa y quédate con el aprendizaje.

Por esta razón, creo que no hay que renunciar al pasado: hay que transformarlo. Nuestra responsabilidad es aplicar la alquimia necesaria para transformar lo malo en bueno.

Sin entrar en el campo de la física cuántica —acerca de la línea de tiempo y los distintos planos multidimensionales que coexisten en este mismo momento—, puedes sanar el pasado a partir de técnicas de introspección, meditaciones regresivas o símbolos universales de sanación y luz multidimensional. Todos son instrumentos que —desde el amor— ayudan a sanar malas experiencias o recuerdos de esta u otra vida.

En virtud de ello, la frase correcta seria: “mira hacia delante, pero habiendo antes aprendido y sanado el pasado”. Habiendo llegado a esa instancia de comprensión podemos decir que el pasado y el futuro descansan sobre el presente —hay equilibrio emocional sin tiempo—.

¿Cómo se obtiene información valiosa en un contexto tan amplio y complejo?

Vivimos en la era de la información, y disponemos de muchísimos datos, al extremo de estar realmente abrumados. A lo largo de 20 años me especialicé en transformar datos en información valiosa para los directores de grandes compañías multinacionales. Lo aprendido en mi profesión ha sido muy útil para obtener información valiosa para la vida.

Ahora, ¿Cómo se obtiene información valiosa en un contexto tan amplio y complejo? La clave es: hacerte las preguntas correctas para obtener datos relevantes. Los datos, por si solos, son una gran verdad absoluta, independientemente del observador. Es información potencial hasta que es interpretada, mientras tanto no te dice demasiado. Cuando te haces preguntas entonces defines patrones y le brindas un marco adecuado —alineado a tu propósito, misión, y/o proyecto—, también la contextualizas y así obtienes información útil. Ahora, esta información se torna valiosa cuando la llevas a la práctica; así obtienes experiencia e inteligencia que se retroalimenta y no tienes manera de predecir cómo, cuándo, y dónde terminará.

Y aquí viene lo más importante del proceso: cuando dicha experiencia te transforma entonces se produce un salto de conciencia y obtienes discernimiento divino que impacta profundamente en el Ser.

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma, Silvio Santone

¿Por qué «un pasado mejor» nunca puede ser una opción para avanzar y crecer?

Creer que el pasado fue «mejor» y por ello pretender volver a revivirlo forma parte de una mentalidad con miedos a asumir todo su potencial.

Cuando se reconoce que la situación actual no es buena, nunca el pasado puede ser una opción.
Las situaciones no tan buenas en el presente se resuelven con nuevas opciones, y ello solo se logra trabajando en silencio y con una mirada hacia el interior, sumando nuevo contenido/aprendizaje a partir de nuevos instrumentos (nuevo conocimiento, relaciones, experiencias, etc). También con valentía y con una mentalidad abierta a los cambios.

Este mensaje aplica tanto a la vida misma y personal de cada Ser, como a un negocio/empresa que esta en un mal momento, así como también a un país que vive de crisis en crisis.

Nunca el pasado puede ser una alternativa valida porque habitamos un mundo dinámico y en constante cambio. Las variables nunca serán las mismas a ese momento que pareció «mejor». Sinceramente ese momento «mejor» nunca fue tan así, fue lo «mejor» que pudo ser según el estado conciencial predominante de ese momento. Las preguntas que nos debemos hacer son:

¿Cuál es nuestro potencial?

¿Hemos alcanzado nuestro máximo potencial, o hemos desperdiciado una gran oportunidad?

¿Qué talentos tenemos desarrollar para alcanzarlo?

¿Qué debemos dejar de hacer?

¿Qué debemos mejorar?

¿Cuál es mi plan para hacerlo?

No se crece aferrados a la nostalgia, al miedo y a viejas creencias que parecieron ser «mejor» en su momento. Esta es una de las tantas caras del ego que no desea soltar el pasado. Se crece con valentía y nuevo aprendizaje. ¿Por qué valentía? Porque por cada paso que das, el Universo lo refuerza dando muchos más a tu favor. Ahora, si no das el primer paso, nada sucede. Para ello se requiere determinación y valentía ¿Por qué nuevo aprendizaje? Porque los problemas no se pueden resolver al mismo nivel de conocimiento y de conciencia con el que fueron creados. Debemos generar espacio eliminando lo no esencial —lo que ya no sirve en este nuevo aquí y ahora—.

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma, Silvio Santone

¿Cómo reducir el tiempo de las decisiones complejas?

A lo largo de la vida se nos presentan situaciones difíciles que, inicialmente, superan nuestro nivel de comprensión y tenemos que responder rápidamente. En esos casos nos encontramos ante dos opciones básicas —así como trascendentales—: “sí o no”. Y lo más llamativo es que un buen “no” es tan importante como un buen “sí”. Si bien un buen “no” puede parecer negativo, cuando es dicho a tiempo y con total convicción es determinante para avanzar con el propósito de vida y, más aún, en el camino de conciencia.

¿Cuándo podemos discernir entre un buen “no” o un buen “si”? Cuando establecemos valores y principios que dan dirección a nuestra vida. Mahatma Gandhi había establecido muy bien los suyos y ante circunstancias extremas decía: “No puedo reducir el nivel de mis ideales para adaptarme a las circunstancias”. Una vez establecidos con convicción y amor, son inalterables. No se negocian porque son la base de nuestro Ser —nuestra esencia—. Esto nos permite reducir drásticamente el tiempo de las decisiones complejas. Es como un tamiz o un filtro; solo entra aquello que esté en sintonía con lo definido. Nos volvemos impermeables ante el contexto externo, y nos enfocamos en nuestro camino y propósito. ¿Cuántos de nosotros vamos por la vida sin definir valores y principios?

 

¡Se feliz, haz el bien, y vive con conciencia!

Abrazo desde el alma

Silvio Santone